Ayer coincidimos Saioa, Borja y yo mismo en el taller sobre el papel de las personas en las organizaciones que habían preparado desde Mondragon Unibertsitatea. Primeras figuras del toreo... esto... de la gestión quería decir: Koldo Saratxaga, Txomin García, Luis Mari Ullibarri y Luis Espiga.No sé cuantas veces a lo largo del día apareció la idea de que no se puede controlar en organizaciones que quieran creer en las personas. Apareció la criatura bajo diferentes formas y colores. Entre mis notas:
- Es imposible por la diversidad de personas y actividades.
- Es una pérdida de tiempo.
- Es una ridiculez.
- No queda más remedio que no controlar.
- Estamos abocados a eliminar el control.
- Hay que acostumbrarse a la incertidumbre.
Tantas veces lo escuché que me dije a mí mismo que desde la psicología deberíamos empezar a preparar sesiones de trabajo para controlar el descontrol. Menos mal que tengo como libro de cabecera "The Age of Paradox", de Charles Handy. Léelo, que te hará bien.
Por eso en este blog sólo contamos lo que nos pasa en esta migración hacia los mundos de lo 2.0. Más o menos sabemos de qué va, pero no nos pidáis mucho más.
Nota.- Si alguien sabe de qué película es la escena de la imagen, que nos lo cuente, porque he perdido la referencia. Sea lo que sea, me temo que les da pánico lo que hay ahí delante, ¿no? ¿Qué tal sobrellevas el descontrol al que parecemos abocados?
1 comentarios:
Espero que nos contéis algo más sobre el taller. Así entre lo que contéis vosotros y lo que me cuenten algunos compañeros que también estuvieron me podré hacer una buena idea de lo que dio de sí. En principio, las figuras del toreo que lo guiaban me parecían interesantes.
Desde la ingeniería me parece que la obsesión por el control es un rasgo muy característico de las neurosis, pero dicho desde donde lo digo la afirmación carece de cualquier rigor. Vosotros corroboraréis o corregiréis.
En la administración la obsesión por el control es patológica, por cada uno que hace hay alrededor de 4 que controlan. En esas condiciones es difícil obtener ratios de productividad mínimamente presentables. Será por eso que no los medimos.
No sé de que película es la foto, pero me parece que ilustra muy bien la idea. Se me ocurren algunas personas que podrían poner esas caras en una situación de pérdida de control.
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