¡Quien me mandará meterme en estos lios! ¡Encima a mí que nunca me ha gustado nada el programa de Gran Hermano!
Como es mi primer post en este blog voy a empezar por sincerarme (por lo que advierto será un poco más largo de los que escriba posteriormente). Entiendo que estos blogs son una especie de streap tease virtual, así que voy a empezar a desnudarme así quitado el apuro inicial, caminar el resto de la película ligerito de ropas me va a resultar más cómodo.
Hasta ahora he sido un testigo mudo de algunas conversaciones en
la red. Más bien lector ocasional y mudo de conversaciones ajenas (En vez de un mirón un “escuchón”. ¡Todo tiene su morbo!))
Con algunas he aprendido, disfrutado, reflexionado, agradecido aportaciones que me llegaban por caminos imprevisibles…
En otras he alucinado con la interminable ristra de conversaciones que generaba un simple post. Conversaciones en ocasiones brillantes en ocasiones esperpénticas (especialmente cuando incluían airadas descalificaciones mutuas)
Durante tiempo he tenido una sensación ambivalente: por una parte consideraba que esto de la red como una gran oportunidad para aprender, para establecer relaciones, para encontrar atajos, para recopilar información…. Y también lo veía como un riesgo: de engancharte, de infoxicarte, de contactar con gente que escribe una cosa y practica otra, de perder tiempo…
Imagino que es el uso que cada uno hacemos (hacéis) el que convierte este mundo en lo uno o lo otro ( o en ambas cosas a la vez)
Para no defraudar en esto del streap tease informo que me hallo en una etapa personal que podría definir de “búsqueda”. Palabras como explorador o aprendiz resuenan con un eco especial en mis entrañas. Me siento abriéndome y poroso a lo que me rodea.
Por eso confío que embarcarme en esta aventura va a ser una oportunidad para aprender y crecer
Ocurre que al mismo tiempo últimamente he sentido que mi cuerpo me mandaban señales inequívocas de estar acelerado por lo que me he hecho firme propósito de aprender a decir NO, de saber priorizar, de no sufrir por renunciar a proyectos interesantes. Entre los libros que he leído recientemente hay uno titulado “La sabiduría de la tortuga” de José Luis Trechera, donde se plantean ideas demoledoras: “Menos es más”, “La calma es oro” “Sin prisa pero sin pausa”… Siento que mi cuerpo se identifica con fervor a esos planteamientos. ¡Y para un cuerpo que tengo habrá que hacerle caso!
A nivel laboral estamos en plena efervescencia. Llevamos un par de años intensos dándole vueltas a como afrontar esto de la innovación y no morir en el intento.
Nuestra intuición nos dice que esto de la innovación es más viejo que la pana. Que la clave está donde siempre ha estado en las PERSONAS. Y en ese sentido tratamos de orientar nuestros esfuerzos a favorecer la emergencia de proyectos que apuesten por ceder el protagonismo a sus actores.
La verdad es que la tarea es apasionante. Por supuesto llena de incertidumbres, de ilusiones, de caminos por explorar, de dudas… Y para acometer semejante tarea es preciso estar abierto a lo nuevo y sobre todo a compartir.
Por eso cuando Julen Iturbe-Ormaetxe nos propuso abrir un blog para compartir nuestra experiencia. Enseguida le dijimos que SÏ. (Otra cosa es que hayamos entendido bien en que berenjenal nos estamos metiendo).
A nivel personal lo vivo como una opción por la transparencia y por cristalizar en este proyecto esa supuesta apertura de la que cacareo.
Para ser sincero, aquí y ahora, me planteo participar en este blog con la intención de “obligarme” a recoger por escrito las reflexiones que hago a medida que participo en distintas actividades y a posibilitar que otras personas puedan conocer esas impresiones. No me fijo ningún objetivo previo. Sólo disfrutar en este proyecto y dejar que todo fluya con naturalidad.
Carpe Diem