Tengo la ventaja de que el bueno de Julen blogeo en directo el evento e hizo un resumen admirable. Así que tengo vía libre para centrarme más en aquellos aspectos que me parecieron especialmente significativos.
Lo primero que quiero destacar de la exposición de Javier Currás es la emoción con la que nos contó su relato de la experiencia vivida en los últimos cuatro años.
Entre las perlas con que nos obsequió quiero destacar las siguientes:
- Se pueden desmontar muchas creencias que vienen del pasado y lastran la organización y sustituirlas por nuevos mensajes que abren nuevas posibilidades
- La solución siempre está en casa: en las personas y su conocimiento
- Para que las personas aporten ideas es preciso sembrar una atmósfera de confianza y libertad
- Es preciso acercar la solución de los problemas al lugar donde se producen. Hay que dejar que la gente decida y darlo por bueno
- Hay que admitir el error como auténtica fuente de aprendizaje
- El nuevo modelo de relaciones pasa por diluir la jerarquía. Muchas veces es el afán por perpetuar el poder el que envilece la organización
- Para gestionar el cambio hay que conseguir cambiar las emociones de las personas
- Para ello es clave que las personas se sientan protagonistas del proyecto y compartit los éxitos
- Es fundamental comunicar con los sentimientos (desde las tripas)
- Son precisas muchas horas de conversación para crear equipo, para integrar a los distintos colectivos que conforman la empresa
- Plantean combinar el trabajo de cada puesto con la participación en equipos de mejora para que puedan aflorar las distintas potencialidades (muchas veces ocultas) de las personas
- Han incorporado el gusto por la acción como nuevo valor
Coherencia que expresa que es un proyecto de VERDAD, no un producto cosmético para atraer a los más incautos y valentía porque hay que creer antes de ver. Hay muchas situaciones caóticas, llenas de incertidumbre... y a pesar de todo tirar para adelante sintiendo que para crecer y aprender hay que salir de la comodidad y arriesgarse.
¡Viendo su cara de satisfacción, sin duda el camino merece la pena!
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